viernes, 20 de enero de 2012

¡Gracias, Espíritu Santo por dar sentido a nuestra vida!



Sólo la Fe en Dios Todopoderoso, en su Divino Hijo Jesucristo y en la Fuerza de su Santo Espíritu, puede ayudarnos a  caminar en nuestra vida y aceptar con alegría los contratiempos y los obstáculos de cualquier tipo que se nos vayan presentando, como en este caso, la enfermedad de una madre que a su avanzada edad, debe permanecer encamada y recibir la asistencia permanente de sus hijos e hijas. Sólo esta Fuerza Divina es la única capaz de  combatir el desánimo, la desesperanza, la impaciencia que produce la impotencia de ver en un ser tan querido, cómo su vida se va apagando día a día y va perdiendo facultades físicas y mentales y se va poco a poco desconectando de este mundo.
Esta experiencia, además de dolorosa, es enriquecedora espiritualmente, pues te das cuenta de cómo el Señor aprovecha esta oportunidad para darnos una enseñanza de amor, para hacer que cada hijo/ hija tenga la oportunidad de agradecer de alguna forma, las atenciones recibidas de una madre cariñosa y abnegada a lo largo de su vida.
Solamente a la luz del Espíritu Santo se puede comprender este maravilloso "truco" que utiliza Dios para darle sentido al dolor humano.
¡Gracias Padre por tu Misericordia, por tu Bondad y Sabiduría!
¡Gracias Jesucristo Bendito por tus enseñanzas en la práctica del Amor al prójimo!
¡Gracias Espíritu Santo por tu fuerza alentadora en los momentos más críticos de nuestra vida!

Mari Carmen Martín Mendoza