jueves, 24 de febrero de 2011

ESPÍRITU SANTO, GRACIAS POR TUS ENSEÑANZAS

¡Gracias, Espíritu Santo! gracias por las enseñanzas que nos das al aceptar el dolor en nuestras vidas. Gracias por el consuelo y la capacidad de dejarnos abrazar por Jesús al llegar a nuestras vidas el dificil momento de despedir a nuestros seres queridos en el tránsito definitivo de esta vida a la Vida Eterna.
Espíritu Santo, te presento en este momento a dos personas muy queridas y que han significado muchísimo en dos etapas diferentes de mi vida: Mi tía Yolanda, hermana de mi mamá, que ha tomado ya el rumbo hacia el Infinito y que marcó mi infancia con su carácter dulce y pacífico, y que tanto cariño recibí de ella.  ¡Gracias, Señor por su vida!
Gracias también por haberme regalado los treinta y siete últimos años de la vida de una gran mujer, mi suegra, Mariíta Damas, que ha sido una segunda madre para mi, que tanto aprendí de su buen hacer, de sus buenos sentimientos, de su gran bondad, de su mimo y de su cariño para con los suyos.

Espíritu Santo, gracias por iluminar mi corazón con tus dones y hacerme comprender que la muerte jamás acabará una relación tan hermosa y fructífera como la que me ha mantenido unida a estos dos seres tan queridos que ya descansan en el Sueño Eterno.
Gracias Espíritu Santo, gracias por sus vidas y gracias por darme la certeza de que  han recibido ya su premio celestial: el descanso eterno, Amén

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